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"Con Bridgestone parece otra moto"

02.09.2008

A Dani Pedrosa le ha sentado muy bien por ahora el pase de Michelín a Bridgestone cuando se acerca el sprint final del Campeonato. A sabiendas de que el título está casi en manos de Valentino Rossi -le saca 77 puntos por los 125 que quedan en juego-, su «debut» ayer con Bridgestone -y con el nuevo motor de válvulas neumáticas- no le ha podido ir mejor en Misano (Italia): ha mejorado en ocho décimas su vuelta rápida del pasado domingo. Sin duda, una buena inyección de moral para lograr ese objetivo posible, repetir como subcampeón, de nuevo al alcance después de la caída el domingo de Casey Stoner. Ya está a dos puntos del australiano a falta de cinco pruebas para el finiquito del Mundial.

El cambio de goma también ha supuesto un nuevo factor de diferenciación entre él y Nicky Hayden, el otro piloto de la multinacional japonesa. Y ésa es la división del garaje, un poco al estilo de Yamaha, cuando separó, a petición del propio Rossi, el trabajo de Jorge Lorenzo (Michelín) y el del piloto italiano cuando el mallorquín fichó por la marca de Iwata.
Rossi levantó la liebre
Rossi levantó la liebre al final del curso pasado. La contundencia de Casey Stoner en lograr el título de MotoGP calzando Bridgestone puso en sobreaviso a los organizadores del Campeonato. MotoGP había sido un paseo triunfal para el australiano y, temiendo que se repitiera el «pobre» espectáculo -y la posible retirada a corto plazo del «campeonísimo»-, accedió a las pretensiones del italiano de pasarse a Bridgestone. Además, cambió la norma: poner coto cerrado al número de neumáticos (17 traseros y 14 delanteros) disponibles en cada gran premio, acabando así con esos compuestos «pata negra» hechos a medida para unos pocos después de las tandas libres de los viernes. Pedrosa protestó, pero Honda prefirió su fidelidad a la marca gala hasta que los resultados -sobre todo después del fiasco de Sachsenring (Alemania)- han obligado a claudicar, en una especie de cambio de efecto auspiciado por Repsol. Porque, aunque Pedrosa haya dicho que él no tiene nada que ver en ello, está claro que es una maniobra suya para intentar cerrar decentemente el curso.